Continuamos con este especial que está enfrentando a lo mejor de las escenas de Madrid y Cataluña, las dos comunidades que representan la máxima rivalidad en nuestro país. Por tamaño, por historia, por industria, por equipos de fútbol y sí, también por influencia musical.
Ahora que la fiebre del futbol con el barça – madrid comienza a remitir, hemos decidido que es el mejor momento para publicar este especial que va a enfrentar lo mejor de las escenas de estas dos comunidades que representan la rivalidad en nuestro país. Por tamaño, por historia, por industria, por equipos de fútbol y sí, también por influencia musical.
Ahora que la fiebre del futbol con el barça – madrid comienza a remitir, hemos decidido que es el mejor momento para publicar este especial que va a enfrentar lo mejor de las escenas de estas dos comunidades que representan la rivalidad en nuestro país. Por tamaño, por historia, por industria, por equipos de fútbol y sí, también por influencia musical.
Aunque en la primera parte sólo pudimos hablar de Surfa, lo cierto es que se trata del último de los muchosproyectos musicales que José Buenaño lleva emprendiendo desde el año 97, la punta de un iceberg tras la cual aparecen grupos como Stoned Fish, Murdo o The Dunes By Sea. Vamos a ir descubriéndolos uno a uno, de manos del propio José:
Fue ya durante los primeros compases de Saim sery soo, cuando el sublime sonido de Surfa puso alerta a mis oídos y despertó para siempre mi inquietud. Entre una maraña de percusión metálica y un run run de distorsión y aullidos dilatados, comenzó a rondar por mi cabeza la idea de empezar a escribir este especial que, sin ser entonces consciente de ello, va a repasar la trayectoriade un artista infinito, cuya jóven e inmensa obra necesita mirarse con lupa para ser relatada, debido a la siempre inevitable e ingenua inconsciencia colectiva.
Comenzamos la tercera y última parte de este especial con un esquizofrénico grupo londinense que aunque en este frenético y potente tema de punk rock nos muestra su cara más nirvanera, abraza también otros sonidos más cercanos al metal o al stoner en otras canciones que hay colgadas en su MySpace, todas ellas de bastante calidad por cierto. (contiene varios vídeos dentro).
Como lo prometido es deuda, aquí tenéis la segunda parte del especial sobre nuevas bandas grunge europeas, que seguro que rompe el tópico aquel de que nunca fueron buenas. Si en la primera parte comenzamos con un poco de historia, hablando sobre grupos que habían sentado un poco las bases para la movidilla subterránea que hay ahora montada en el viejo continente, esta segunda parte vamos a comenzarla hablando de Jonas, una banda alemana muy interesante aunque demasiado fugaz, ya que existió entre 1998 y 1999, tiempo en el que sin embargo se curraron un EP y un par de álbumes, lo cual no está nada mal. (varios vídeos dentro de la entrada)
La movida surgida en Seattle a principios de los años noventa se extendió con más o menos intensidad a otros países y mientras a España tardó bastante en llegar y nunca llegó a calar del todo entre la mayoría de los adolescentes, en otros países europeos, como incluso la vecina Portugal o Francia, el impacto y el atractivo de figuras como Eddie Vedder o Kurt Cobain y la moda del pelo largo, la camisa de cuadros y los pantalones rajados fue para los jóvenes algo demasiado difícil de resistir.
Estos días se estrena Into The Wild, la película de Sean Penn, cuya banda sonora ha sido compuesta por Eddie Vedder al completo y que dicen, está plagada de guiños al genial cantante de Pearl Jam. El esperado inicio de la carrera en solitario de Eddie llega tal vez de forma inesperada, cuando se encuentra en uno de los mejores momentos con su grupo y habíendo superado por fin algunos de los traumas que han marcado su carrera como artista. ¿Estamos quizá ante el momento más prolífico de una de las figuras más relevantes e influyentes del rock de los últimos tiempos?
Recuerdo que hace unos años la gente se refería a Pearl Jam como “el grupo más grande de rock del momento”. Quizá lo fueron durante algún tiempo tras la muerte de Kurt Cobain y la desaparición de Nirvana, pero aquello nunca les sentó bien. Empezaron a fabricar discos insulsos y perdieron toda la frescura y sobre todo la energía que les había acompañado durante su primera etapa.
Esta energía fue lo mejor que tuvo nunca el grupo; todo un derroche de fuerza que está impreso en sus primeras giras y que incluso eran capaces de desprender con las guitarras desenchufadas, como puede verse en su Unplugged (1992). Pearl Jam estaban, en aquellos primeros años, como electrocutados, contagiados por el ambiente desenfrenado de la primera escena grunge, y la energía brotaba a borbotones en las versiones en directo de cualquiera de las canciones del Ten (1991), incluso de la más pausada. Temas como Even Flow o este Porch, una versión que pertenece a uno de los mejores conciertos que ha dado nunca la banda (Milán 1992), así lo demuestran:
En aquellos días Pearl Jam eran un auténtico torbellino, sin embargo hubo algunas fuerzas ocultas que terminaron con la inocencia del grupo y también con la rabia de su juventud. En una fantástica entrevista publicada en La Tercera, Eddie hace esta curiosa valoración del auge y la caída del grunge:
“Recuerdo que estudiaba a The Who, estudiaba la escena en la que habían nacido, a fines de los ‘60 todo la música que salía de ahí y hubiera querido ser parte de eso. Pensaba que me habría gustado haber nacido en esa época. Pensaba que había nacido muy tarde. Entonces, lees sobre esas cosas mientras haces canciones y tocas tu guitarra en tu habitación. Y luego, cuando salió Nevermind (1991, de Nirvana) y luego nuestro disco (Ten, de 1991) y Soundgarden (Badmotorfinger, de 1990) y se empezó a generar esta comunidad, dije ‘esto de verdad está pasando’. Fue emocionante ver que fue cien o mil vecesmás fuerte de lo pensabas. No era sólo tu banda la que estaba siendo exitosa, también era la de tus amigos. En ese momento se sentía como un movimiento. Creo que fue así. Y no hubo algún plan, sólo pasó. Y fue hermoso, pero también intenso. Llegó un momento en el que no lo estábamos pasando tan bien. Se volvió como borroso. Sé que hoy hay gente que le pasa lo mismo en la música, incluso a las estrellas del pop. Gente a la que les dice que no deben parar, que deben seguir produciendo. Me pregunto si hay alguien a quién le guste eso. Hay gente que sí creció para eso. Para soportar esa presión. Nosotros veníamos de un lugar distinto”.
Y es que Pearl Jam no sucumbió nunca a la presión pero les afectó hasta el punto de hacerles cambiar como artistas. Las críticas constantes que acusaban al grupo de tener tendencia a venderse y a autopromocionarse, golpearon en lo más profundo de sus integrantes. El grupo quedó entonces acomplejado y cambió, terminando aquí su etapa más brillante.
Lo que la sucedió tiene más que ver con una lucha por sobrevivir en el precario mundo del rock&roll que con una segunda trayectoria musical. Eddie se refiere así a las críticas que esto les generó y a por qué lo hicieron: “Creo que en esa época todos querían etiquetarte y creo que tuve la reacción que tuve por ser humano. Vengo de un lugar donde se valora más ser un buen tipo que una celebridad. Yo no era parte de la ambición, del ruido alrededor de nosotros. Creo que que si hubiera querido la fama desde siempre, me podrían criticar por haber dicho lo que sentía. Créeme, no soy de los que se preocupan mucho por lo que la gente piense y por eso, no creo que tenga que disculparme por lo que dije. La gente sí perdió sus vidas, Kurt (Cobain) sí encontró difícil seguir. Quizás por eso no me molesta ser un sobreviviente”.
No sólo tomaron decisiones demasiado drásticas encaminadas a cambiar este cartel de grupo de masas, como fue la de dejar de hacer vídeoclips. También cambiaron su música que se volvió más personal, pero a la vez más intrascendente y sobre todo más vieja. La juventud del grupo se había perdido para siempre.
Sucedió entonces que muchos de los que idolatrábamos a Eddie Vedder, empezamos a mirar para otro lado y a perder interés en su figura. Su vitalidad se apagó paradójicamente tras Vitalogy (1994) . Después de este disco Eddie se hizo mayor y a muchos dejó de interesarnos. Debe ser esa una etapa (en la que uno abandona los hábitos que ha venido teniendo desde la adolescencia para empezar a ser un adulto) la más aburrida de todas; a Eddie Vedder, a pesar de haber sido una leyenda de la música de los noventa, también le sucedió.
El caso es que ya no producía la misma sensación verle sobre el escenario. Para darnos cuenta del contraste, y de lo mal que le sientan a un grupo el paso de los años, tan sólo hay que comparar estos dos videos. Uno es el clip de Even Flow (un directo del 92) y el otro una versión del mismo tema en una actuación del 2002, justo diez años después:
No ha sido hasta hace muy poco tiempo cuando he vuelto a ver al grupo disfrutar como antes y a un Eddie Vedder que parece vivir una segunda juventud. Su último disco, titulado acertadamente Pearl Jam (2006) es una vuelta a las raices que, si bien no está al nivel de los tres primeros, suena mucho más fresco que cualquiera de los posteriores.
Se trata del regreso del grupo a donde siempre debieron estar. Fui a verles al Festimadde este año y vi vibrar a 15.000 personas como nunca había visto antes. Y es que pocas veces se produce una comunión entre el público y la banda como la que había esa noche, en la que nadie paró de corear las canciones y de brincar y bailar. A ellos se los veía disfrutar de verdad, incluso más que en su primera etapa.
El mismo Eddie Vedder ya lo advertía antes del lanzamiento del disco: “Ahora estamos en buena forma, estamos en el estudio trabajando en un nuevo disco, que hasta este punto nos tiene muy orgullosos. Nos estamos sintiendo bien como grupo, quizás mejor que nunca”.
La etapa que atraviesan ahora, tanto Eddie como el grupo, es esa en la que por fin puedes mirar al pasado con perspectiva y sentirte orgulloso de él. Sólo así se explica que en la gira de su último disco, cada concierto se convierta en un repaso a los temas más emblemáticos de los primeros años, y se olviden -no sé si consciente o inconscientemente- de tocar las canciones de Riot Act, de Binaural e incluso las de su último disco.
Sobre todo, lo más importante, es que vuelven a disfrutar. Pearl Jam ya no tienen que demostrar nada a nadie y quizá estemos ante los años más prolíficos del grupo y ante el mejor momento para ir a verles tocar. De momento, Eddie acaba de lanzar un disco en solitario. Se trata de la banda sonora de la última película de Sean Penn, Into The Wild, que según cuentan, bien podría ser el homenaje personal del genial actor y director al propio Vedder. Este es el trailer:
La historia cuenta la vida de un joven que a principios de los 90 decide huir de la civilización “enferma” y perderse en la pureza de las tierras salvajes de Alaska. El propio vocalista de Pearl Jam se refiere así a lo fácil que le resultó componer las canciones por lo identificado que se siente con la historia:
“Fue asombroso lo fácil que fue para mí meterme en su cabeza (del personaje de la peli). Incluso me molestó lo fácil que fue porque pensé que había crecido (risas). Es por esto que la música y las letras me han resultado tan fáciles de componer. Fue como si me propusieran trabajar sobre algo que hice todos los días durante una década. Vas a rescatarlo y está justo ahí”.
Merecerá la pena comprobarlo, la peli llegará muy pronto a nuestro país. Algunas de las canciones que componen la banda sonora de Into The Wild, se pueden escuchar en el site de Eddie de MySpace.
Hasta aquí nuestro homenaje a Pearl Jam, ese grupo formado por cinco tipos generosos que nos han dado tanto y que quizá sea la banda de rock más grande del mundo (pero no lo digas muy alto).